martes, 10 de marzo de 2020

Para bailar no hace falta luz.


Para bailar, no hace falta luz.

Era jueves como a medio día y de la cocina salía el olor de una tortilla con cebollas, papas y queso blanco, que la mamá de Julio estaba haciendo a fuego lento.

-Buenos días mamá, bendición, como amaneciste?

-Dios te bendiga y te acompañe hijo, yo amanecí como siempre, trajinando un poco en la cocina, ya lavé la ropa y barrí la casa.

-¿Y ahora en donde vas a trabajar Julio? Le preguntó la mamá.

-La verdad es que no lo sé, pero estoy seguro que de tantas empresas que hay en Maracay, alguna me dará trabajo y ojalá que no sea tan lejos. Descansaré este fin de semana y el lunes por la mañana voy a salir temprano a buscar por Santa Rosa.

Después de almorzar con esa tortilla, que estaba bien sabrosa, Julio se acostó a descansar en el patio de la casa que era bastante fresco, porque había un lugar  bajo un techo que fue construido a la sombra de una mata de mango, que fue sembrada por su papá. En los mismos días que ocuparon la parcela que les asignaron en el 23 de Enero, para que construyeran su vivienda.

Estando en la cama, recordó la enfermedad que había tenido su papa, la que le  había dejado los pies hinchados y que según el médico que lo estaba atendiendo era por tener piedras en los riñones. A julio lo afectaba mucho el ver a su viejo sufriendo por no poder ir trabajar y por el dolor que sentía en la parte baja de su espalda.

Hacía como seis meses que el señor Gregorio, el papa de Julio, había comprado una parcela y una bodeguita, al señor Serapio, que no la podía atender todo el tiempo, porque era policía y tenía que cumplir con sus guardias. La venta de la parcela y el negocio fue acordada en Bs. 1.500,00.  El negocio era apenas un mostrador de maderas, dos tablas colgadas en la pared para colocar las mercancías, que no eran muchas, un peso colgado del techo y un pipote de metal, para enfriar con hielo los refrescos y las maltas. El barrio y el negocio estaban comenzando su historia juntos.  

Casi al frente de la bomba de gasolina de la calle Carabobo, en Santa Rosa, estaban ubicados los molinos de maíz de la familia Jiménez, y el señor Marcos que era el dueño, ese día estaba recostado de la pared del frente de su casa, sentado en una silla de cuero, tomando el fresco de la tarde.

-¿Para dónde va el señor Gregorio?, preguntó apenas verlo.

-Para acá mismo vengo señor Marcos.

-¿Y en que le puedo servir?

- Quiero ver si usted me presta unos 500 bolívares, para completar una plata que necesito para hacer un negocio.

- No hay problema señor Gregorio, dígale a su señora que venga esta tarde, para dárselos.

Y así fue como con los ahorros de Julio, guardados de su trabajo en los Telares de Maracay  y el préstamo del señor Marcos, como se compró la parcela y bodeguita de Serapio.

La mamá de Julio iba casi todos los días con Gilberto, su hijo menor, en autobús  al Mercado Principal de Maracay, el que está en la calle Santos Michelena, para comprar pequeñas cantidades de Maíz, Arroz, Pastas, Sobres de sopa, Aceite comestible, Sal, Tomates, Cebollas y cualquier otra cosa que se vender detallada en el negocio; donde también se vendían espirales para repeler los zancudos, mechas para las cocinas de querosén, mantequilla detallada, cigarros, tabacos, queso llanero y mortadela, que era picada con cuchillo en ruedas delgaditas.

Aún no habían puesto luz eléctrica en el barrio, en algunas zonas habían plantas de generación, que daban el servicio a 15º 20 casas, mientras tanto el alumbrado en las viviendas y en la bodeguita, se hacía con improvisadas lámparas de querosén que ahumaban las paredes. Los refrescos y las maltas se colocaban dentro de un pipote, sobre el cual se ponían panelas de  hielo, que Julio traía en una bicicleta de reparto desde la Planta Ganadera, en Santa Rosa.

Para ese entonces todas las calles eran de tierra y cuando llovía era peligroso caminar por ellas, más de uno tuvo que regresar a su casa cambiarse la ropa, por haber resbalado y caído en el barrial. El agua corría torrencialmente por las calles y  en varios sitios pasaba de una calle a otra por el medio de las casas. Una de esas parcelas por donde pasaba el agua de las lluvias era la que estaba exactamente  frente a la casa de Julio, en ella vivía la señora Margarita con Miguel su esposo, que trabajaba como enfermero en el Hospital Central de Maracay, ellos tenían tres hijos, dos hembras y un varón. Eran muy buenos vecinos y amigos de la mamá y el papá de Julio, por ser prácticamente los fundadores del barrio y ser los primeros que ocuparon las parcelas con sus respectivas familias.

Una de esas noches en que la lluvia, el viento, los relámpagos y los truenos, pronosticaban que la tormenta sería  fuerte, el agua de la calle se metió por el medio dela casa de la señora Margarita.
A pesar del ruido de la lluvia se escucharon voces que gritaban en la puerta de la casa. La mamá de Julio se asomó a la ventana y vio que era la señora Martina que estaba toda mojada, con una de sus hijas cargada, cubierta con una toalla.

-Pase adelante vecina, no se sigan mojando, vaya y acueste a la niña en aquel cuarto.

-Julio, póngase un impermeable y vaya a buscar a otra niña. Camine con cuidado y no se vaya a resbalar  con la niña cargada.

Cuando Julio se disponía a cruzar la calle, le pareció ver que en la puerta de la casa a donde tenía que ir, estaba otra mujer cargando un niño en sus brazos. Luego supo que era una hermana de la señora Margarita, que se había venido hacía poco para vivir con ella y seguir estudiando. Julio fue  a la casa y pasaron juntos el barrial de la calle, cada uno con un niño en sus brazos. 

Siéntense que les voy a preparar una manzanilla, para que no se vayan a enfermar, dijo la mamá de Julio.

Y Julio vio que la muchacha que no conocía, era una mujer como de 16 años, de bonito cuerpo, con un pelo castaño y ondulado que le caía sobre sus hombros y unos ojos negros que casi hablaban bajo la luz de las lámparas de querosén, mientras dejaba entrever una sonrisa que insinuaba algún misterio. 

La señora Margarita los presentó, su nombre era Carlota y estuvieron conversando  hasta que dejó de llover. Cuando se despidieron ella le dio la mano y le dijo hasta mañana. Y Julio la miró a los ojos y le dijo, hasta mañana Carlota. Se habían enamorado.

Ya había salido por tres días seguidos en la bicicleta, a ver si conseguía trabajo, estuvo parado por largo tiempo en las puertas de la Empacadora California, Envases Venezolanos y en la de Vasos Dixie, habló con los vigilantes, pero en todas a las que iba encontraba avisos que decían “Personal Completo” o “No hay Cargos Vacantes”.

Juan de Mata era dos años mayor que Julio, vivía en el mismo barrio y era uno de sus mejores amigos y se llamaban compadre uno al otro. Juan trabajaba como vaciador de cerámicas en la empresa Sanitarios Maracay. Un día se encontraron y Julio le contó lo difícil que se le estaba poniendo conseguir trabajo y ese mismo día fue cuando Juan le habló de Pedro Germán Anzola,  quien era vecino del barrio y  que también era el Secretario General del Sindicato de la Corrugadora de Cartón. En esa época era casi una norma que los sindicatos presentaran a los que aspiraban ser nuevos trabajadores a las empresas.

-Compadre, vamos a su casa esta noche; yo sé donde queda, él vive al pasar el puente de la cuarta avenida de Santa Rosa, vamos y hablamos con él, yo estoy seguro que si el señor Anzola te da una carta, consigues trabajo en Corrugadora. De todos modos yo voy a ver qué puedo hacer mañana en la fábrica.

La semana siguiente el señor Pedro Germán Anzola presentó a Julio en la Corrugadora, iban con una carta de recomendación del Sindicato, dirigida al jefe de Relaciones Industriales.

El señor Marchíani los recibió, era un hombre alto, que usaba lentes, su corte de pelo era muy bajito, bastante gordo y de carácter bonachón. Durante la conversación de ese día, les dijo que había sido oficial de la Guardia Nacional y que esta era la primera vez que trabajaba como jefe de Relaciones Industriales. Anzola se retiró de la oficina y Julio se quedó con el señor Marchíani.

-Y usted donde trabajó antes, yo lo veo muy muchacho, dijo para iniciar la entrevista.

-Yo vengo de trabajar como Pesador de Anilinas, por casi cuatro años, en el departamento de Tintorería de los Telares de Maracay.

-Cuénteme un poco de su familia, y de cómo era su trabajo, que horarios trabajaba, quien era su jefe y por qué salió usted de esa empresa tan buena.

Y Julio respondió con  seguridad todo lo que le estaban preguntando. Él quería quedarse trabajando en la Corrugadora, esa era su oportunidad y le entregó al señor Marchíani  una carta de recomendación que le había dado el ingeniero Wilkesman.

-Por su experiencia y por esta carta, aquí lo que tenemos vacante en este momento es un puesto como depositario del almacén de repuestos, si usted está de acuerdo lo voy a enganchar para que vaya aprendiendo y después se verá. Dígame si trajo el Certificado de Salud y su Cédula de identidad.

-Aquí los tiene.

-Le voy a sacar una copia a la recomendación que usted trajo y  le voy a mandar a hacer un examen con el médico de la empresa. Esto no se hacía antes, pero la cláusula 22 del Contrato Colectivo contempla que a los nuevos trabajadores se les haga un examen pre empleo. Y para la empresa es bueno poder detectar alguna hernia antes de contratar a una persona. Venga esta tarde a las 2.00 PM.

A Julio no le cabía el corazón en el pecho de la alegría que tenía por haber conseguido un trabajo. Mientras pedaleaba pensaba en todo lo que le iba a contar a su mamá y lo alegre que se pondría. Nada de recostarse, se bañaría, comería algo y de inmediato saldría de regreso. No podía llegar tarde a esa revisión médica.

El Doctor era un hombre como de 40 años, algo serio, de contextura delgada, y a Julio le pareció que era de origen llanero. La consulta se realizó sin ningún inconveniente y quedó apto para trabajar, ahora debería ir a la oficina a buscar el carnet con el número de su ficha, que portaría en el bolsillo de su camisa y que lo identificaba como empleado de la empresa.

El trabajo como depositario era de mucha responsabilidad, pero las tareas no eran difíciles, se concretaban en no permitir la entrada a ninguna persona al almacén, mantener en orden los materiales y repuestos y llevar un control riguroso de los inventarios. Ahora Julio sentía por primera vez en su vida la experiencia de trabajar, sentado detrás de un escritorio.

En la pared del fondo del almacén había una puerta de hierro que se cerraba y abría desde adentro, esa puerta daba acceso a un pequeño taller donde se hacían y reparaban los troqueles que se utilizaban para procesar las cajas de cartón. Un día en el segundo turno, Julio abrió la puerta y conoció al señor Antonio González a quien los compañeros llamaban “El Catire”, una persona que por esas casualidades de la vida vivía en el mismo barrio. Se hicieron buenos amigos y el Catire le fue enseñando algunas cosas de su oficio. Más de una vez estuvo Julio en ese taller de troqueles, viendo y preguntando, hasta que un día “El Catire Gonzales” le delegó algunas tareas sencillas de su oficio. Así la jornada de Julio se hacía más amena.

Los repuestos casi siempre eran solicitados por  la taquilla del almacén,  por los operadores de las maquinas o los mismos mecánicos. Algunas veces era el mismo Julio quien llevaba hasta el taller mecánico lo que le habían pedido por el teléfono y así fue como conoció al señor Teófilo Macías, un mecánico de primera, de los más antiguos de la empresa y que se había iniciado con el montaje de las primeras maquinarias y por eso era quien mejor conocía y reparaba sus fallas. Se hicieron buenos amigos y en los ratos que Julio podía, siempre iba a ayudarlo, para aprender algo nuevo. Teófilo no era egoísta, y a todo lo que Julio preguntaba le respondía.

Ya se comentaba entre los Supervisores la actitud y la personalidad de Julio como trabajador. Y varios querían que fuese asignado a su departamento. Y ese día llegó… El lunes, al entrar a la fábrica y después de marcar la tarjeta de control, el vigilante le dijo que debería pasar por la oficina del señor Marchíani. Julio se sorprendió, ya que no se imaginaba el motivo de esa llamada.

-Julio, le tengo una buena noticia, la Superintendencia de la empresa ha decido cambiarlo del almacén y por lo tanto usted pasa desde hoy a trabajar en la planta. Este cambio implica que usted pasará a ganar el salario de un operario de segunda, que es de 24 bolívares por día. Felicitaciones. Vaya a la planta y busque al señor  Hilario Díaz, quien será su supervisor, él le dirá lo que debe hacer. Recuerde que debe trabajar con cuidado, y evitar cualquier accidente en las máquinas y siga siendo un buen trabajador.

Ahora se le presentaba toda una nueva experiencia, los operarios eran hombres y las ayudantes mujeres, había los distintos ruidos de las máquinas, que estaban alineadas cerca unas de otras. No tenía amigos y los temas de conversación entre los trabajadores eran diferentes a los que Julio estaba acostumbrado. Pero se acostumbró y se integró rápidamente con sus compañeros y supervisores.
Más de una vez le solicitaron quedarse trabajando después de terminar el turno, porque algún operario había faltado y el ya conocía como  operar las cortadoras, la máquina de particiones, la máquina de parafina, las plegadoras, las engrapadoras y la de troquelar. En poco tiempo Julio ya era un operario integral, al que solamente le faltaba aprender a trabajar en las impresoras. Redoblar un turno es difícil, son 16 horas seguidas, pero ese sobretiempo era pagado con un recargo del 40% más el porcentaje del bono nocturno, si el redoble se hacía de noche. Y ese dinero extra le permitía ahorrar y seguir ayudando a su casa.

Los primeros tres años había trabajado bajo la supervisión de Andrés Godoy, Hilario Díaz, Francisco Madero, Antonio Riera y otros supervisores, sin ninguna queja.

Las calles del barrio comenzaron a ser niveladas, la  primera que quedó lista fue la Luisa Cáceres de Arismendi, que hoy se llama Avenida Principal y es la que atraviesa el barrio desde la autopista hasta la avenida Miranda. Se estaba viendo como el gobierno invertía en el empotramiento de las cloacas, venían poniendo los medidores para el agua, comenzaron a colocar los postes para la luz y a vaciar el concreto de las aceras en algunas de las calles. Ya no se veían tantas lámparas de querosén en las casas y se comenzaron a escuchar emisoras de radio y  televisión con noticias y música.

El señor Pedro era compadre del papá de Julio, había nacido en Charallave, en el estado Miranda y vivía al lado de la bodega con toda su familia. Ese sábado su hija Casilda cumpliría 15 años y por esta razón había invitado a los vecinos más cercanos a una fiestecita que sería amenizada con un arpista y un cantante de Joropo Tuyero.

-Compadre Gregorio, dígale a Julio que venga un rato esta noche, para que nos acompañe.

-Julio, ¿que vas a hacer esta tarde? preguntó su papá.

-Creo que saldré con Juan, a ver un programa de boxeo y lucha libre, que están promoviendo en el club “Los Halcones Negros”, que queda en la calle Colombia.

-La hija del compadre Pedro cumple hoy quince años y él quiere que vayas a una fiestecita a partir de las 7 de la noche hoy en su casa.

-Pero papá tú sabes que yo no tengo confianza con ellos, y si voy me aburriré. Yo prefiero ir a ver el boxeo y la lucha libre.

-Tu vez lo que haces, pero me dijo el compadre Pedro que también había invitado a Carlota, la hermana de la señora Martina.

Julio por algún motivo recordó el día en que su papa le pidió que lo ayudara a cortar un racimo de cambures que tenía en el patio, para colgarlo y ponerles carburo para que se maduraran. Y le dijo que tendrían que cortar la planta para que salieran nuevos hijos.

Julio esa noche se puso su mejor ropa y fue a la fiesta, aún no habían puesto la luz en la casa, pero las lámparas de querosén alumbraban bien el ambiente. El arpista, el maraquero y el cantante habían comenzado su actuación. Al fondo de la sala, estaba Carlota, se acercó a ella y la invitó a bailar un Joropo Tuyero. La muchacha estaba hermosa y tampoco sabía bailar esa música, pero poco a poco y sin pisarse, se fueron acoplando al ritmo de las maracas y el sonido acelerado del arpa. Fueron varias las veces que salieron a bailar y en una de ellas Julio le preguntó a Carlota si quería ser su novia y ella mirándole la cara, le dijo emocionada que sí. Esa noche mientras regresaban a sus casas se dieron su primer beso.

Se casaron 10 meses después de aquel baile, el matrimonio civil fue en la Prefectura Crespo, que está cerca de la plaza Girardot de Maracay y la boda eclesiástica se realizó en la iglesia del “23 de Enero” y fue conducida por el padre Juan José.

Su primer hijo nació el 5 de marzo de 1963, en el hospital de Seguro Social de Maracay.

Esta historia continúa…

jueves, 5 de marzo de 2020

Roberto Rolo Luis.

Soy un ciudadano que ahora incursiona libremente
en el mundo de la poesía, los cuentos y la narrativa. Opinando también de vez en cuando, sobre temas sociales, económicos y políticos. Aquí también publicaré trabajos de otras personas que considere apropiados y asentaré también mí posición personal sobre algún tema de actualidad. 

Este blog no persigue divertir, solo aspira ser útil y ameno.

Tus comentarios y opiniones siempre serán bienvenidos.

jueves, 6 de febrero de 2020

Me dijo un amigo: 
Roberto, la Felicidad no esta en los años, meses, en las semanas, y ni siquiera en los días. Así que aprende a vivir desde hoy el presenteDisfruta de cada momento como si en él se estuvieran combinando tu pasado, tu presente y tu futuro.


viernes, 10 de octubre de 2014

¿QUIEN ES EL QUE TE HACE SUFRIR?


No eres Tú, soy Yo...

¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?...
Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.
Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.
Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.
Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.
No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.
Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.
Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:  "Necesito que Enrique me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".
 ¿Realmente ésa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente... ¿no será un calvario voluntario para nosotros?
No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.
Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti", son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.
Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.
La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella... ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.
"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas-la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino".

Este es un ensayo de Viktor Frankl, neurólogo, psiquiatra, y fundador de la Logoterapia.

martes, 22 de abril de 2014

DUERMO PARA SOÑAR

AHORA DUERMO PARA SOÑAR.


"Y así después de esperar tanto,  un día como cualquier otro decidí triunfar... 
decidí no esperar las oportunidades sino yo mismo buscarlas, 
decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución.

Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, 
decidí ver cada noche como un misterio por resolver, 
decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, 
y que en éstas está la única y mejor forma de superarnos, 
aquel día dejé de temer perder y empecé a temer no ganar,
descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui, 
me dejó de importar quien ganara o perdiera, 
ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer. 
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.

Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, 
es el derecho de llamar a alguien "amigo". 
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, 
"el amor es una filosofía de vida".
Aquel día deje de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados
 y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente;

Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás. 
Aquel día decidí cambiar tantas cosas... 
Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.

Desde aquel día ya no duermo para descansar...
… ahora simplemente duermo para soñar."

Walt Disney

miércoles, 5 de febrero de 2014

Como se desarrolla el pensamiento positivo.

Como Desarrollar El Pensamiento Positivo

No siempre es fácil mantener la calma y el buen humor como quisiéramos. A veces, la vida nos hace pasar pruebas desagradables y esto afecta a nuestro ánimo. Pero, ante situaciones adversas, debemos sonreír y dejar que el malestar pase lo antes posible. Es esencial para la salud tanto física como mental  sentirse feliz con uno mismo, con lo que se tiene y con las personas que colman de cariño y amor nuestras vidas. Por eso quiero que tomes nota de estas ideas para que puedas desarrollar el pensamiento positivo.

Una posibilidad para todos: Todos somos capaces de desarrollar el pensamiento positivo si nos lo proponemos. Ver la parte positiva de cada situación, enfocarse en lo bueno de las cosas o intentarlo es toda una filosofía de vida que nos ayudará a ser cada día mejor persona y a sentirnos a gusto con nosotros mismos y, por tanto, con la vida.

Dar gracias: Seamos conscientes de todo lo que tenemos, empezando por la vida, el hogar, la familia, la salud, los alimentos, el trabajo, el sueldo a fin de mes. Sea la situación que sea que estés viviendo, enfócate en lo que tienes, y agradécele, cada día y en voz alta. Así sentirás alegría, te concentrarás en lo bueno y te darás cuenta de lo afortunado que eres.

Sonríe: Aunque no tengas ganas, esfuérzate por sonreír siempre que puedas. Es un gesto que te colmará de bienestar, y es una de las claves para desarrollar el pensamiento positivo. Es increíble cómo al sonreír a cualquiera por la calle, la misma persona te devolverá la sonrisa. Seguro que hay mucha gente que la necesita.

Deja ir las cosas: El tiempo pasa y hay personas que se van, sentimientos que mueren, objetos que pierden valor..., y ante esto, lo mejor es aceptar el paso del tiempo y la pérdida. Es doloroso, pero aceptando las cosas tal y como vienen, tu vida se llenará de personas, sentimientos y objetos nuevos adaptados al momento.


Comparte: Más allá de la rutina del trabajo, casa y obligaciones, comparte con tus amigos, familiares, pareja, y con las personas que te quieren. Comparte tú tiempo, relaciónate, sonríe y vive experiencias nuevas junto a tus seres queridos. Esto te hará aumentar tu estado de felicidad y a desarrollar un pensamiento positivo.

lunes, 27 de enero de 2014

TU ESTILO DE PENSAMIENTOS Y LA FELICIDAD


Un estilo de pensamiento basado en lo negativo es inadecuado porque:


  • Nos hace sufrir.
  • Nos impide ver las cosas tal como son.
  • Nos dificulta encontrar la solución a nuestros problemas.


Nuestro estilo de pensamiento es aprendido y por lo tanto, puede ser cambiado. Algunos estilos de pensamiento se basan sólo en los aspectos negativos de nosotros, de los demás o de la vida. Niegan una parte importante de la realidad y por eso nos perjudican y hacen sufrir. LO BUENO ES QUE SE PUEDEN CAMBIAR ..

domingo, 19 de enero de 2014

VOY A SEGUIR CREYENDO


VOY A SEGUIR CREYENDO.


Voy a seguir creyendo, aún cuando la gente pierda la esperanza.
Voy a seguir dando amor, aunque otros siembren odio.
Voy a seguir construyendo, aún cuando otros destruyan.
Voy a seguir hablando de paz, aún en medio de una guerra.
Voy a seguir iluminando, aún en medio de la oscuridad.
Y seguiré sembrando, aunque otros pisen la cosecha.
Y seguiré gritando, aún cuando otros callen.
Y dibujaré una sonrisa; en rostros con lágrimas.
Y transmitiré alivio, cuando vea dolor.
Y regalaré motivos de alegría donde solo haya tristeza.
E invitaré a caminar al que decida quedarse.
Y levantaré los brazos a los que se han rendido.

Porque siempre habrá alguien esperando algo de nosotros…

Siempre habrá un pájaro que nos cante, un niño que nos sonría y mariposas que nos brinden su belleza.

Pero si algún día ves que ya no sigo, o callo, acércate, pregúntame que me pasa y dame un abrazo; con eso será suficiente. Seguramente fue que la vida me sorprendió por un segundo y ese gesto hará que vuelva a mi camino.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Un Regalo para el niño Jesús.



UN REGALO PARA EL NIÑO JESÚS

Dos misioneros recibieron una invitación del Departamento de Educación de Rusia en la cual se les pedía que se encargaran de enseñar sobre ética y valores morales basados en principios bíblicos, en sus escuelas públicas. También debían transmitir sus enseñanzas en prisiones, hospitales, departamento de bomberos, policía y orfanatos.

Todo transcurría de acuerdo a lo planificado, hasta que fueron al orfanato de la ciudad. Entre niños y niñas sumaban unos cien, estos habían sido abandonados, abusados y dejados en manos del Estado.

Se acercaban las fiestas navideñas y aquellos niños del orfanato iban a escuchar por primera vez lo que significaba la Navidad.

Les contaron la historia de José y María llegando a Belén; que no encontraron lugar en las posadas, por lo que debieron ir a un establo, donde finalmente el niño Jesús nació y fue puesto en un pesebre.

Mientras escuchaban la historia, los chicos y los empleados del orfanato no podían contener su emoción y asombro, algunos estaban sentados al borde de la silla tratando de captar cada palabra.

Al terminar de contar la historia, les dieron a los chicos unos pequeños trozos de cartón para que hicieran un pesebre. A cada uno de los chicos se le entregó material, papel de colores y todo lo necesario para realizar el trabajo, y ellos siguiendo las instrucciones, cortaron y doblaron el papel cuidadosamente colocando las tiras para simular la paja.

Con unos pequeños recortes de tela de un viejo vestido que una señora había olvidado, se hizo la manta para el bebé. De un fieltro marrón que los misioneros habían llevado, recortaron las figuras de los pastores que visitaron al niño Jesús y de todos los que formaban parte de la escena.

Mientras los niños estaban atareados armando sus pesebres, uno de los misioneros caminaba entre ellos para ver si necesitaban alguna ayuda.

Todo estaba bien hasta que llegué donde el pequeño Yakim estaba sentado, mirando con gran emoción su pesebre terminado. Parecía tener unos seis años de edad.

Cuando miré el pesebre quedé sorprendido al ver que no había un niño dentro de él, sino dos. Llamé rápidamente al traductor para que le preguntara por qué había dos bebés en el pesebre.

Yakim cruzó sus brazos y observando el pesebre comenzó a relatar la historia muy seriamente, por ser el relato de un niño que había escuchado por primera vez la historia de Navidad, la descripción era extraordinaria, pero lo sorprendente fue cuando comenzó a contarnos la parte donde María colocaba al bebé en el pesebre.

Fue en ese momento cuando aproveché y le pregunté: -¿Quien es el otro bebe que esta junto a Jesús?

Yakim, con absoluta seriedad e imaginación, empezó a explicarnos:


-Cuando María dejó al bebé en el pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar para estar. Yo le dije que no tenía mamá, ni papá y tampoco un lugar donde quedarme.

Entonces Jesús me dijo que yo podía quedarme allí con Él, pero le dije que no podía, porque no tenía un regalo para darle.

Entonces se me ocurrió que un buen regalo podría ser darle calor.


Por eso le pregunté a Jesús: 

-Si te doy calor, ¿Ese sería un buen regalo para ti?
Y Jesús me dijo: -Claro que si, ese sería el mejor regalo que me podrías dar.
Por eso que me metí dentro del pesebre y me acosté a Su lado para darle calor, en ese momento Jesús me miró y me dijo que podía quedarme allí para siempre.

Cuando el pequeño Yakim terminó su historia, sus ojitos brillaban llenos de alegría y de emoción como si ese pensamiento se hubiera transformado en realidad. Puso sus manos sobre su cara y lloro con un sentimiento muy profundo, porque por primera vez había encontrado a alguien que jamás lo abandonaría, ni abusaría de él. Alguien que le brindaría un amor incondicional y estaría con él para siempre.

Gracias a Yakim, aprendí una lección que jamás olvidaré y que además todos podemos vivir, sin necesidad de haber sido huérfanos, abusados, ni abandonados.

«Por muy confortable y cómodamente que vivamos. Aunque estemos, rodeados de nuestros seres queridos, de amigos y seamos amados, apreciados y respetados; todos sin excepción necesitamos estar al lado de Jesús para compartir ese calor a través del cual recibiremos amor, paz, aceptación y sobre todo, encontraremos nuestro lugar en el escenario de la vida»

¡¡Feliz Navidad!!

sábado, 14 de diciembre de 2013

CONSEJO PERMANENTE.

Acepta tus debilidades y acepta tus triunfos, al fin y al cabo tus éxitos son sólo para ti. Nadie sabe mejor que tú lo qué necesitas para ser feliz. No admitas en tus pensamientos las palabras derrotistas de los demás, ni los miedos ajenos.. Eso es todo.

miedos ajenos.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

VOY A SEGUIR CREYENDO.



VOY A SEGUIR CREYENDO.
Voy a seguir creyendo, aún cuando la gente pierda la esperanza.
Voy a seguir dando amor, aunque otros siembren odio.
Voy a seguir construyendo, aún cuando otros destruyan.
Voy a seguir hablando de paz, aún en medio d
e una guerra.
Voy a seguir iluminando, aún en medio de la oscuridad.
Y seguiré sembrando, aunque otros pisen la cosecha.
Y seguiré gritando, aún cuando otros callen.
Y dibujaré una sonrisa; en rostros con lágrimas.
Y transmitiré alivio, cuando vea dolor.
Y regalaré motivos de alegría donde solo haya tristeza.
E invitaré a caminar al que decida quedarse.
Y levantaré los brazos a los que se han rendido.


Porque siempre habrá un niño esperando algo de nosotros…

Y aún en medio de una tormenta, por algún lado saldrá el sol y en medio del desierto crecerá una planta.

Siempre habrá un pájaro que nos cante, un niño que nos sonría y mariposas que nos brinden su belleza.

Pero si algún día ves que ya no sigo, no sonrío, o callo, acércate y dame un beso, un abrazo, o regálame una sonrisa; con eso será suficiente.  Seguramente fue que la vida me sorprendió por un segundo y  ese gesto hará que vuelva a mi camino.

Nunca lo olvides: “El pasado es polvo, el futuro es viento, el presente es vida. 


Si amas perdona, si no amas olvida… Pues el amor nunca muere, sólo cambia de lugar…”

lunes, 28 de octubre de 2013

EL PODER DEL PENSAMIENTO..

Este artículo fue publicado en Internet el 19 de noviembre de 2009 y me ha perecido muy pertinente hacerlo llegar a ustedes en esta oportunidad.

El Poder del Pensamiento.
Por Sandra Iozzelli


En Mayo de 1954 Roger Banister se convirtió en el primer atleta en correr una milla en 3 minutos, 59.4 segundos, batiendo así un récord que se había intentado romper por más de 100 años. Este acontecimiento atrajo la atención de los medios en todo el mundo. En ese entonces, los científicos y médicos decían que conseguir una hazaña como esa era humanamente imposible, que intentarlo podría hacer que el corazón de una persona explotara, que los huesos se rompieran y que los músculos se rasgaran en el esfuerzo… Esta hazaña de por si es asombrosa, pero quizás lo más interesante, es lo que sucedió después… En el lapso de 7 meses de batido este récord, otros 37 atletas consiguieron romper también con la barrera de los 4 minutos y en los siguientes 3 años, lo hicieron otros 300…

La pregunta clave es ¿cómo sucedió esto? Si unos meses antes, correr una milla en menos de 4 minutos se consideraba algo físicamente imposible ¿cómo fue que apenas Roger Banister logró batir este récord, muchos otros lo hicieron también? ¿Es que el cuerpo humano realizó un salto cuántico repentino que hizo que las capacidades del cuerpo humano se expandieran? Está claro que no… que lo que cambió fueron los pensamientos de las personas… y lo que antes parecía imposible en sus mentes, ahora ya no lo era… Una creencia limitadora, un paradigma se había roto, y entonces el ser humano se vio capaz y logró fácilmente lo que antes parecía imposible…

Con esto quiero mostrarte el poder que tus pensamientos tienen en tu vida, lo mucho que te pueden limitar o te pueden hacer capaz. Tu mundo es un reflejo de lo que piensas y crees. Tus pensamientos te pueden hacer sentir feliz o triste, optimista o pesimista, capaz o incapaz. Algunos pensamientos pueden ser amables, amorosos y optimistas, otros estresantes, limitadores y pesimistas. Y son estos últimos los que nos impiden ser felices y vivir plenamente.

Muchas veces vivimos en base a pensamientos y creencias que hemos aprendido desde niños, pensamientos limitadores, miedos y paradigmas y que hemos dado por sentado, como verdades absolutas y que no hemos cuestionado para comprobar su veracidad. Mientras creemos en ellos, vivimos también en base a ellos. Te invito a que prestes atención a tus pensamientos, a los pensamientos que rondan tu cabeza y ver como te llevan a vivir la vida de una manera amable, confiada y optimista o a vivir la vida con miedo y limitaciones.
Por ejemplo, recientemente estaba con un equipo de ventas que pensaba que ser la compañía más nueva en su sector era un obstáculo para lograr sus objetivos de ventas. Una vez que identificamos esta creencia limitadora, empezamos a cuestionarla con las siguientes preguntas…

  1. ¿Es eso verdad? ¿Es verdad que ser una empresa nueva es un obstáculo para sus ventas? La respuesta inicialmente fue si.
  2. Seguimos indagando y les pregunté si podían saber que “era verdad con absoluta certeza” que ser nuevos era un obstáculo para sus ventas. Empezaron a dudar, no podían estar totalmente seguros de esto…
  3. Les pregunté cómo se sentían cuando estaban delante del cliente y pensaban que ser nuevos era un obstáculo. Cómo trataban a sus clientes cuando tenían ese pensamiento. Me explicaron que se sentían inseguros, a la defensiva, iban con una idea pesimista de los resultados, estaban inquietos y nerviosos, no eran tan amables con sus clientes porque pensaba que les dirían que no y que no estarían abiertos a sus servicios. Se imaginaban una serie de resultados negativos y objeciones antes siquiera de llegar. Salían cansados de la reunión…
  4. Les pregunté entonces, cómo se sentirían, cómo serían las cosas si no pudieran creer el pensamiento de que ser nuevos era un obstáculo para sus ventas. Me dijeron que más confiados, más seguros, más tranquilos para actuar, responder, y manejarse apropiadamente con el cliente…

¿Puedes ver la gran diferencia entre creer un pensamiento o no? ¿Puedes ver cómo, cuando creen que ser nuevos los limita, se sienten pesimistas y desmoralizados antes siquiera de llegar al cliente y cuando no tienen ese pensamiento, se sienten más seguros, optimistas y confiados? ¿Y puedes ver cómo eso puede reflejarse en una mejor relación y trato con el cliente y mejores resultados?

Por ultimo, los invité a invertir el pensamiento y ver cómo lo opuesto de lo que ellos creían podía ser tan verdadero o más… Es decir, cómo el hecho de ser nuevos podía ayudarlos a alcanzar sus objetivos y ser una fortaleza en lugar de una debilidad…

Aquí algunos de los ejemplos que encontraron de cómo esto podía ser tan verdadero o más que el pensamiento original:
  • por ser nuevos, nos esforzamos más en ganar un cliente y damos un mejor servicio…
  • la gente muchas veces prefiere una empresa nueva y más pequeña donde se sienten mejor atendidos y se sienten clientes más importantes, a una empresa grande y de trayectoria, donde se convierten en un cliente más…

o porque se desarrollan más a nivel profesional para poder responder a las objeciones que un cliente les pueda plantear por su posición de nuevos y los empuja a desarrollar al máximo sus habilidades como vendedores…

Inicialmente, el ser una empresa nueva, les hacía sentir en desventaja, como si tuvieran algo que ocultar. El cuestionar este pensamiento limitador e invertirlo les permitió abrir su mente, sentirse cómodos con el hecho de ser nuevos, e incluso verlo como una fortaleza que podían sacar a relucir delante del cliente.

Ahora piensa ¿cuáles son esos pensamientos que te limitan a ti? ¿Qué es lo que te frena a hacer lo que te pide tu corazón?. Responder a estas preguntas te podrá dar pistas sobre cuáles son los pensamientos que te están limitando a hacer lo que tu corazón desea. El primer paso es reconocer tus pensamientos limitadores… Y el siguiente cuestionarlos para liberarte de ellos y así batir tus propios récords

viernes, 18 de octubre de 2013

Ayuda para encontrar soluciones


Orientación y apoyo emocional.
Una ayuda para encontrar soluciones.

Con cariño quiero que te hagas estas cinco preguntas:
¿Quién eres?
¿Qué necesitas aprender?
¿Qué te gustaría cambiar?
¿Qué te gustaría liberar en tu vida para siempre?
¿Qué te parece poder contar con una persona de confianza y experiencia que te acompañe  y ayude a descubrir tus propios poderes, sabiduría y fortalezas, para superar las situaciones que hoy obstaculizan tu camino?


Si te sientes identificad@ y quieres conversar sobre cualquiera de estos temas, escríbeme a:  unanuevaestrella@gmail.com 
Roberto Rolo Luis

martes, 15 de octubre de 2013

¿Quieres ser Feliz o Tener la razón?

"Tener la razón" es una de las adicciones favoritas del ser humano. Frecuentemente queremos tener la razón en oposición a otro que "está equivocado".

Con tal actitud se inician toda suerte de discusiones, desde disputas domésticas, hasta cruentas guerras mundiales; no importa el tamaño del conflicto lo esencial es que querer “tener la razón” a cualquier precio, lo cual causa división, discordia, e infelicidad.
Eran las 8 p.m. en un concurrida avenida y una pareja va retrasada para cenar con unos amigos, La dirección es en un rumbo que no suelen frecuentar por lo que ella consultó el mapa antes de salir, él conduce y ella le orienta indicándole que gire en la siguiente calle a la izquierda, él argumenta muy seguro que es hacia la derecha e inicia la discusión y casi al instante ella guarda silencio, entonces él decide girar a la derecha. En pocos minutos se da cuenta de que estaba equivocado. Aunque es difícil, admite que tomo el camino equivocado al tiempo que inicia el retorno, ella en silencio le sonríe con conformidad.
Una vez que llegaron a la cita se disculparon por el retraso la noche transcurrió grata y amena. Cuando habían emprendido el camino de regreso él comenta:
-Tú estabas segura de que tomaba el camino equivocado, ¿por qué no insististe para que me fuera por el correcto?
Ella responde: Porque íbamos retrasados, las calles estaban tan congestionadas y los ánimos estaban calentándose, estábamos a punto de una discusión, si yo hubiese insistido más habría estropeado la noche y entre tener razón y ser feliz, yo  prefiero ser feliz.
La mayoría de las veces gastamos una cantidad de energía innecesaria sólo para demostrar que tenemos razón, independientemente de tenerla o no.
Por esta razón ante cualquier discusión debemos preguntarnos: ¿Quiero ser feliz o tener la razón?

lunes, 2 de septiembre de 2013

EN EL CAMINO APRENDÍ

La vida es una experiencia y hay que aprender de ella en cada paso.
En el camino suele haber días tan dulces y días tan tristes, pero en esto me pregunto, qué sería de mi si no conociera la tristeza, el dolor, no lo sé, simplemente he dado respuesta a esto con más preguntas.
Dentro del camino suelen tener la compañía o la presencia en algunos momentos, pero también puede reinar la soledad. Puedes observar las huellas que han quedado impregnadas dentro de tu camino y puedes darte cuenta de lo que en realidad necesita tu vida.
Dentro de este camino hay espinas que nunca salen de tu interior, hay estrellas que suelen señalar, pero quizás nunca llegues a palpar su calor. Hay momentos que rebasas tu felicidad y momentos en agonías en tu dolor, pero la vida es un subir y bajar de emociones, es una vida peligrosa pero a la vez suele ser hermosa.
El ser no es más grande por su tamaño si no por la fuerza que se encuentra en su interior: ¿Qué pasaría con las ilusiones y con los logros si entre ellos no existe un esfuerzo? ¿Qué pasaría con caer y no levantarse? No podríamos conocer el éxito, hay personas que luchan y consiguen llegar a la meta sin limitarse en ella, sino seguir más adelante.
En el camino en algunos momentos es necesario mirar hacia atrás, pero no es necesario retroceder, es necesario escuchar el silencio, tal vez del silencio escuches algo más profundo de lo que escucharás en la turbulencia, trata de observar a tu alrededor; cada uno tiene un universo diferente, tal vez inexplorado o sin descubrir, tal vez tu sólo estés soñando, y yo sólo sea parte de tu sueño.
Autor Desconocido.